En el camino camino

El 19 de Abril del 2015, acomode bien todas mis pertenencias en las alforjas, ajuste bien todo y salí por la puerta del hostel que había estado viviendo 1 mes.
Ese ultimo mes no tuve tiempo de planificar el viaje que iba a hacer, tenia que trabajar mucho, unas 10 12 hs  diarias para poder comprar el equipo ( bicicleta, alforjas, herramientas algo de ropa ) y poder pagar el hostel donde estaba viviendo.

Con Miguel Angel, quien me ayudo a elegir la bicicleta para esta travesia.

Con Miguel Angel, quien me ayudo a elegir la bicicleta para esta travesia.

Ese tiempo fue una autentica locura, llegue un 15 de Marzo a Madrid, sin lugar donde quedarme, sin trabajo, sin ninguna idea de lo venia por delante. Tuve la suerte de a los 2 días estar trabajando, en un restaurante. Pero no me quedo tiempo de buscar una habitación decente para vivir, ni nadie me la quería alquilar por solo 1 mes, asique me quede en el hostel. Compartía el baño con unas 15 personas a lo mejor cuando estaba lleno el hostel, y la habitación con 7 personas.
Llegaba a las 3 de la mañana de trabajar, me abría una latita de cerveza y en la mesa de la cocina del hostel me ponía a planchar la ropa para el siguiente día de trabajo. Entraba en silencio a mi habitación de 7 personas, tapones, me tapaba los ojos y por primera vez en el día podía soñar un poco con este viaje en bicicleta que se iba forjando en mi cabeza.
Sin importarme nada, me puse una fecha de partida, era el 15 de Abril, después se retraso unos 4 días. Era una carrera contra el tiempo, no se porque me lo plantee así, quería activar no quería sentirme cómodo y correr el riesgo de quedarme cómodamente viviendo en Madrid, tapas y cañas baratas, amigos del hostel, era un placer.

En el trabajo hacia turno partido y en esas 3 horas que tenia en el medio con la ropa del trabajo y engominado, me iva  al  decathlon, al corte ingles, bicicleterias  averiguaba precios. Volvía al hostel y en un cuadernito anotaba lo imprescindible para salir a la ruta..

Trabajo, hostel, planchar, bicicleterias. Trabajo, hostel, planchar, bicicleterias. Así se pasaron los días en Madrid.
Una semana antes de empezar el viaje, conseguí mi bicicleta, una Merida Crossway 10. Dos días después llegaron las alforjas, la bolsa de dormir, la carpa. El equipo tomaba forma.
El viaje empezaba a tomar forma y yo me empezaba a asustar. Que estoy haciendo??

La noche anterior a partir, apenas sabia la ruta que iba a seguir, desplegué algunos mapas en la sala común, había unos argentinos que me invitaron un Fernet. Entre charlas y Fernet  iba armando mis alforjas, no terminaba nunca de guardar todas las cosas.  Empeze a sentir , miedo, no sabia que ruta seguir, no sabia si el portaequipaje aguantaría el peso, si la bicic lo aguantaría, si no se me caería todo, si yo aguantaría !

Pero la mañana siguiente cuando di la primer pedaleada, en busca de una aventura, sin saber donde terminaría esa noche, sentí una eterna libertad, que me acompaño hasta el día de hoy.
Todo eso había valido la pena, todo ese miedo, el estrés de ese mes de trabajo, ese cansancio acumulado de el viaje de Argentina-España, de trabajar, de no parar en un mes, apenas durmiendo 5 horas al dia. Los últimos 2-3 meses habían sido una locura, pero todo, todo, se voló. Cuando empecé a pedalear, ese fino viento que te pega me limpio, ahuyento todo, y me dejo, solo, pedaleando, rumbo al norte.

Ahora me enamore de estar arriba de la bicicleta, cuando me subo, a mi bici cargada y pedaleo sigo sintiendo esa emoción que sentí el día que salí, siento que el viento me limpia, me siento vivo, me siento activo, me siento fuerte, siento.

Mi primer objetivo era llegar a Noruega, y lo logre. Aprendí en el camino, a parchar, a pedalear, a trochar una cadena, a alimentarme, a escuchar a mi cuerpo, a interactuar con la gente, y cada vez siento que el mundo se abre mas, como llamándome. Por eso decidí seguir viajando y quiero retratarlo en este blog o al menos intentar.

Esta es mi manera de agradecer a la gente que me cruce en el camino, es la manera de agradecer a mis amigos y familiares por ese apoyo incondicional del día a día.
Es mi manera de devolverle al deporte, al ciclismo, a la vida al aire libre, a la aventura, lo que hacen en mi.
Espero poder contagiar  ese sentimiento de libertad que me da la bici,que me da viajar, que me da la naturaleza.

Así sigue el camino, pedaleando, con la fuerza del corazón.

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